Esto incluiría «la modificación de las características sexuales primarias y/o secundarias de una persona».
Recientemente el Kremlin ya endureció la ley de propaganda LGTBI+ y ahora da un paso más en su lucha frente a los valores occidentales progresistas. Rusia considera que la lucha que está librando una mitad del mundo contra otra, no se debe sólo a cuestiones geopolíticas y territoriales, también se debe a cuestiones políticas y culturales.
Así, el Kremlin, trata también de seducir al único grupo que piensa que puede lograr como aliado en Occidente: el de los nacionalistas, patriotas y las nuevas derechas, ya que comparten en muchos aspectos la visión del mundo en términos culturales del neo-conservadurismo capitalista ruso y el anti-globalismo.

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